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No es posible hablar de la historia de la humanidad sin referirse al pan. Incluso el logo de la FAO, la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA, está basado en una espiga de pan. Y así, el trigo se convierte en la base del lema de la FAO: ‘ayudando a construir un mundo sin hambre’.
De hecho, el pan, como principal alimento derivado del trigo, ha sido, desde el principio de la historia, el mejor aliado de muchas civilizaciones para vencer el hambre. La falta de pan ha provocado revoluciones; y su abundancia ha sido tan importante para los políticos, que llevó a los Emperadores romanos a decir que solo necesitaban ‘panem et circenses’ (pan y circo) para mantener la paz.
El pan ha tenido también –y sigue teniendo- un papel fundamental en muchas religiones, en muchas fiestas populares; y, especialmente, en la mayoría de las comidas familiares a lo largo y ancho del planeta.
Pero, recientemente, cada vez más y más personas se están olvidando de lo que el pan siempre ha supuesto para la alimentación de la humanidad y están sustituyendo su consumo por el de otros alimentos cuyos beneficios para la salud todavía no se han comprobado. ¡¡¡Y estas personas no se dan cuenta que las repercusiones enormemente beneficiosas del consumo de pan para la salud humana han sido probadas durante más de 9.000 años!!!
Los panaderos de todo el mundo estamos muy, muy orgullosos de la enorme cantidad de diferentes variedades de pan que hacemos cada día. Queremos decirles a todas las personas de la Tierra, con la voz más alta posible, que comer pan es comer salud.
Por eso hemos promovido desde la UIB la celebración del DÍA MUNDIAL DEL PAN, coincidiendo con el Día Mundial de la Nutrición, organizado por la FAO. Y por eso animo a todos nuestros países miembro a que participen y a todos los consumidores de esos países a que disfruten los 365 días del año de esas ‘joyas’ gastronómicas y nutritivas que sus panaderos les ofrecen.
Emilio Madrid
